Si tu familia profesa la fe cristiana, es muy probable que nada más nacer, te bauticen en una iglesia como recepción del primer sacramento. También cabe la posibilidad de que esa misma familia, cuando cumplas cierta edad, decida costearte un bautismo de buceo.

En ese momento habrás conseguido una experiencia más que, como buen bautizo, solo se realiza una vez en la vida.

¡Descubrir las profundidades oceánicas con tus propios ojos merece el entrenamiento! Tres cuartas partes de nuestro planeta están formadas por agua, es decir, la superficie terrestre es en sí una excepción. Al igual que nuestro cuerpo que tiene un porcentaje de casi un 80% de agua, lo sólido y seco también es extraordinario en los humanos.

Pero lo que realmente es singular es el bautismo de buceo. Una acreditación para toda la vida que empieza con un baño salado y que a buen seguro será el primero de muchos.

De camino a Rio de Janeiro

Muchos son los deportes de nuevo cuño que han empezado como una novedad establecida por unos pocos pioneros, o “locos que no saben lo que hacen”, para acabar siendo aceptados por una sociedad ávida de nuevos retos. Ahora si te apuntas a cursos de kitesurf estarás practicando una disciplina que pronto será olímpica.

Y es que en las siguientes Olimpiadas de Rio de Janeiro se celebraron en 2016, tras las de Londres de este año, este deporte subirá el escalón que define a aquellos que se convierten en “top”. Así que es un buen momento para los cursos de kitesurf, ¿quién sabe si estamos ante el próximo campeón?

Cuatro años pasan muy rápido. Quizá con una dedicación exhaustiva, clases prácticas y teóricas, y una gran disciplina, puedas alcanzar el nivel mínimo para estar en los Juegos de Brasil, que ya sería un logro. Bueno, todo es empezar.

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